METODOLOGÍA TRADICIONAL VS. METODOLOGÍA BIM

13 Marzo, 2017 BIM

Los métodos y procesos que tradicionalmente se han utilizado para la elaboración de proyectos de construcción, han tenido siempre varios hándicaps que actualmente se están solucionando con la evolución de la metodología BIM.
Dividiendo los procesos en sus dimensiones, podemos comparar ambas metodologías a través del 2D (planos), el 3D (visualización), y el 4D y 5D (mediciones y presupuestos).

La metodología tradicional enfoca el proyecto de una manera unitaria en su referencia, pero de una manera completamente desconectada en cuanto a procesos y a una base de datos única.

Con esta metodología, el 2D tiene que dibujarse plano a plano. Es decir, que, si para un proyecto de una vivienda necesitamos tres planos de planta, ocho secciones, y cuatro alzados, hay que dibujar uno a uno cada uno de ellos. Estos planos están referenciados al mismo proyecto, eso es evidente, pero no están directamente conectados ni entre ellos ni al proyecto, lo que básicamente quiere decir que cualquier cambio o modificación que se realice en el proyecto, hay que realizarlo individualmente en todos los planos.

Para la obtención de visualizaciones en 3D, se debe recurrir a una maqueta, o, ya en la última década, a una maqueta virtual. Sin embargo, aunque esta maqueta nos permite visualizar volumétricamente el proyecto, además de sus materiales, este modelo no contiene ninguna información de los elementos que lo componen, más allá de la geometría pura. Con el modelo 3D ocurre igual que con los planos 2D: no está interconectado con el resto del proyecto más que por referencia, por lo que cada cambio en el proyecto, además de tener que realizarlo en cada plano, hay que modificarlo también de manera independiente en el 3D.

Las mediciones y presupuestos se hacen igualmente a mano, obteniendo mediciones de todos los paños, suelos, etc., del proyecto, para incorporarlos en un presupuesto aplicándoles precios unitarios. Volvemos a encontrarnos el mismo problema de esta metodología: cualquier modificación hay que actualizarla manualmente en el presupuesto. Si, por ejemplo, se eliminan dos ventanas, tendremos que acceder al presupuesto y borrar esas dos ventanas manualmente.

Toda esta desconexión de procesos ha venido implicando que la mayor parte del tiempo y esfuerzo que se le dedica a un proyecto, haya tenido que estar concentrada en la producción. Actualmente, la metodología BIM nos aporta una nueva visión y una nueva manera de enfocar el proceso proyectual. Entre otras muchas ventajas, la principal es la unificación de todos los aspectos del proyecto en una única base de datos, de la cual parte toda la información.

Esta base de datos es el modelo BIM. Contrariamente al método tradicional, el sistema BIM se basa en la creación de un modelo central, que consiste en una recreación virtual exacta del edificio a construir, del cual parte toda la producción y la extracción de información necesaria para el proyecto.

En la metodología BIM toda la producción está automatizada. Los planos 2D están directamente extraídos del modelo, a través de la definición de plantas, secciones y alzados que se van a necesitar, e interrelacionado directamente con él, de modo que los cambios que se realizan en el modelo se actualizan automáticamente en todos los planos.

La visualización 3D es otra gran ventaja que igualmente está en directa relación con el modelo central. Dado que el modelo BIM contiene toda la información de cada uno de los elementos de los que consta el proyecto, contendrá de igual manera toda la información relativa a los materiales que lo componen. Así, las visualizaciones 3D están también automatizadas en función de las posibles modificaciones de materiales que se realicen, además de contener toda la información física de los materiales, lo que nos lleva a una representación virtual cada vez más cercana a la realidad. Los softwares de BIM cada vez están incorporando mejores métodos de visualización, evolucionando desde el tradicional render estático, a los actuales recorridos virtuales y visualizaciones de 360º.

Las mediciones parten directamente de la información contenida en cada uno de los elementos del proyecto. El software extrae del modelo de manera automática la medición de todos ellos, obteniendo no sólo su medida geométrica, sino también su identificación y cuantificación. El precio puede aplicarse directamente en el propio modelo, con lo que se automatiza asimismo el presupuesto.

La mayor ventaja que nos aporta la metodología BIM respecto a la tradicional, aparte de un mayor control del proyecto y de todas sus partes, es la liberación de un trabajo tedioso de producción de información y repetición de procesos, automatizando la producción y permitiendo que se le dedique una mayor cantidad de tiempo al diseño, obteniendo como resultado proyectos de mayor calidad, y con menores errores, desviaciones y problemas en su construcción.

 

 

 

 

ARGM